Economía

El éxodo de empresas multinacionales crece con el gobierno de Milei

Más de una decena de grandes multinacionales decidieron abandonar el mercado argentino en el último año, un fenómeno que refleja un tendencia preocupante.

Redacción Nuevo Día
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Antes de que Javier Milei asumiera la presidencia, distintos sectores empresarios hablaban de un cambio en las expectativas y un mejor clima para hacer negocios. Sin embargo, a más de un año de su gestión, la realidad parece ir en otra dirección: el país ya vio partir a numerosas multinacionales, golpeadas por la caída del consumo, los altos costos laborales y operativos, y un rumbo económico que no termina de dar señales de estabilidad.

Las últimas semanas fueron particularmente movidas en este sentido. Nissan confirmó que dejará de fabricar vehículos en Argentina y convertirá su operación local en una importadora. Mercedes-Benz también anunció que cedió su operación local al Grupo ST, que ahora se encargará de la comercialización y posventa de la marca en el país, mientras que la producción se concentrará en Brasil.

Los sectores más afectados por el éxodo

Pero estas no fueron las únicas grandes compañías que decidieron replegarse del país. En marzo del año pasado, Clorox, dueña de las marcas Ayudín y Poett, anunció que le vendió su división de consumo masivo al grupo Apex Capital, lo que marcó la salida de un gigante en el sector. La transacción incluyó sus dos plantas de producción localizadas en Buenos Aires y San Juan, así como un amplio portfolio de marcas como Trenet, Pinoluz, Agua Jane, Sello Rojo, Mortimer y Selton, entre otras.

El mismo camino siguió el gigante tecnológico Xerox quien vendió su negocio en Argentina y Chile al grupo Datco, un proveedor de tecnologías y servicios de redes de fibra óptica de capitales nacionales. Y más tarde, Internexa, un operador de conectividad mayorista de origen colombiano, anunció que también cedía su operación local a Silica Networks, parte del mismo grupo Datco.

El sector agropecuario tampoco escapó a esta ola de salidas. También en el primer semestre del año pasado, la firma canadiense Nutrien, líder mundial en el negocio de los fertilizantes, decidió abandonar su operación de retail en Argentina tras años de resultados negativos y centrarse en el mercado de Brasil.

Otra salida resonante se dio en el sector de seguros. Meses atrás, el grupo ST y Prudential Financial Inc. anunciaron la venta de la operación local de la aseguradora estadounidense a la firma argentina. La transacción marcó el fin de la presencia en el país de una de las principales aseguradoras del mundo, que operaba en Argentina desde 1998.

En el ámbito bancario, HSBC sorprendió con la venta de toda su operación local al Grupo Financiero Galicia por u$s550 millones. La entidad británica, que cuenta con más de 100 sucursales y 3.100 empleados en Argentina, decidió concentrar sus esfuerzos en Asia.

Por último, otra salida resonante fue la de Procter & Gamble (P&G), dueña de marcas como Gillette, Pantene, Pampers y Always. La compañía vendió su operación local a la argentina Newsan, que amplió su negocio a través de una nueva unidad de consumo masivo. El caso de P&G refleja las dificultades que muchas multinacionales enfrentan en Argentina: altos costos de producción, caída del consumo y un mercado que dejó de ser atractivo para su estrategia global.

En este contexto, el éxodo de multinacionales parece no detenerse. Si bien el Gobierno insiste en que el país es un destino atractivo para las inversiones, la salida de grandes empresas de diversos sectores evidencia que la realidad es más compleja.

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