El Capitán Jorge González: Una vida entre olas, aventuras y un rescate milagroso
Siguiendo con una serie de entrevistas a viajeros del mundo el conductor de Rock And Frío , Javier Seveso , Radio Nuevo Día 100.9 nos deleita con una nota a un capitán de un velero que recorre el mundo.
* Por Javier Seveso . Rock and Frío
Barcelona, España. Navegar no es solo un oficio para el Capitán Jorge González, es su vida. Con más de 80.000 millas náuticas recorridas y seis cruces del Atlántico, su historia es una travesía que comienza desde la cuna. Criado en una familia de navegantes en Buenos Aires, González convirtió su pasión en una profesión que lo ha llevado a comandar el barco más grande de Suiza en una misión social y científica.
"Nací navegando"
"Desde antes de nacer ya navegaba", dice Jorge con una sonrisa, recordando cómo su madre embarazada de seis meses aún surcaba los mares. Desde niño estuvo rodeado de barcos y marineros, una influencia que lo llevó a adentrarse en el mundo náutico sin que nadie se lo impusiera. "Fue algo natural, no lo planifiqué. Simplemente sucedió", relata.
Los primeros viajes fueron junto a su padre y amigos navegantes en pequeñas embarcaciones rumbo a Uruguay, Colonia o Montevideo. Sin embargo, su verdadera prueba llegó a los 28 años, cuando decidió emprender un viaje en solitario a Brasil en un barco viejo y sin motor en funcionamiento. "Ahí me recibí de navegante", afirma con convicción.
El mar, la libertad y las restricciones
Con el paso de los años, González se profesionalizó en la navegación sin proponérselo. Realizó clínicas náuticas, transportó embarcaciones y trabajó en expediciones científicas. Sin embargo, denuncia las crecientes restricciones que enfrenta el mundo marítimo: "El mar siempre se vio como un espacio de libertad, pero cada vez hay más regulaciones y menos margen para la aventura".
El Capitán ha navegado en soledad y con tripulación, pero siempre bajo una misma premisa: "Si tienes ganas, navegar en solitario es hermoso. Si no, puede ser una tortura".
Un encuentro con la muerte en alta mar
En 2022, González vivió la experiencia más extrema de su vida. Mientras cruzaba el Atlántico desde Brasil hacia Argentina en un barco deteriorado, sufrió una intoxicación severa que lo dejó al borde de la muerte. "Perdí 10 kilos en tres días, no podía retener ni una cucharada de agua", recuerda. Su compañero de viaje, Jorge Quirós, un navegante inexperto, logró organizar un rescate con un remolcador de Petrobras, lo que le salvó la vida.
"Nos despedimos, sabiendo que lo más probable era que yo no lo contara. Me acosté pensando 'hasta aquí llegué' y desperté con el ruido del remolcador. Si hubieran tardado unas horas más, no estaría contando esta historia".
De la travesía solitaria al impacto social
Más allá de sus hazañas personales, González también ha dedicado su vida a proyectos con impacto social. Fue capitán del "Fleur de Passion", un barco suizo que combinaba la ciencia con la reinserción social de jóvenes en situación de riesgo. En el velero, científicos investigaban la contaminación por microplásticos y la polución sonora en los océanos, mientras los jóvenes encontraban un nuevo propósito en la vida a través de la navegación.
El futuro en el horizonte
Actualmente, el Capitán trabaja en la restauración de un barco en Buenos Aires con la intención de seguir navegando y compartiendo su experiencia con futuras generaciones de marineros. En su visión, fomentar la navegación es clave para conectar a las personas con el mar, especialmente en lugares como la provincia argentina de Santa Cruz.
"Si queremos que más personas se enamoren del mar, necesitamos más iniciativas que acerquen a los niños y jóvenes a la navegación", concluye.
A sus 50 años, Jorge González sigue viviendo con la brújula apuntando al horizonte, listo para la próxima aventura.